El Alambrado

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Richard Blake Newton, un visionario que marcó un antes y un después en nuestra campaña, con la introducción del alambrado apareció una nueva clase de trabajador rural “el alambrador”, los puestos se poblaron de montes y frutales; comenzó la mestización y los apareamientos selectivos en vacunos, yeguarizos y ovinos.

Antes del alambrado se utilizó la zanja, en la Provincia de Buenos Aires, como un remedio a la demarcación de las propiedades rurales, el ingreso o salida de animales, el cuidado de los sembrados y hasta como medio de defensa de los indios. Recordamos aquella famosa zanja de Alsina entre 1876 y 1879 con 49 leguas realizadas (1 Legua = 4.82 Kilómetros ) de las 113 proyectadas. Nace así el oficio rural de "zanjeador" y parece que los mejores eran los irlandeses.


También se usaron ampliamente los cercos vivos de plantas espinosas y enmarañadas. En el Noroeste eran usuales los pircados (término de origen quechua), muros de altura variable de piedras superpuestas con argamasa. Con el refinamiento de los ganados (que comenzó por las ovejas) se usaron instalaciones como corrales de fierro fino. Más tarde surge el "alambrador" donde primero se destacaron los vascos y luego otros europeos. "Los criollos jamás toman una pala en sus manos... el gaucho porteño prefería en general las labores a caballo, desdeñando los trabajos de a pie" (así lo cuenta el ingles William Mac Cann que recorrió a caballo en 1842 gran parte de la Provincia de Buenos Aires, alojándose en las estancias, propiedad de ingleses o extranjeros).

 

Más allá de las barreras naturales que formaban montes, ríos y arroyos, el modo más primitivo de crear artificialmente un límite fue construyendo zanjas, y el de “zanjeador” fue un oficio rural, como sería más tarde el del alambrador.

 

La introducción del alambrado, en realidad eran varillas de hierro de aprox. 6mm, por Richard Blake Newton marcó un antes y un después en nuestra campaña, apareció el alambrador, una nueva clase de trabajador rural; los puestos se poblaron de montes y frutales; comenzó la mestización y los apareamientos selectivos en vacunos, yeguarizos y ovinos; surgieron los potreros con cultivos; aparecieron el molino y las aguadas; se hicieron menos dificultosas las faenas rurales; y lo que es aún más importante, la propiedad de tierras y ganado comenzó a ser una realidad para el hombre de campo.

 

El 15 de marzo de 1801 nacía en Lambeth, Londres Richard Blake Newton, hijo de Sarah Whiffen y Richard Newton. En 1819, ocurrió lo que el nunca hubiera imaginado, ese año su padre debía realizar uno de sus tantos viajes de negocios que hacía a Buenos Aires, pero esta vez lo hizo en compañía de su joven hijo, Al pisar por primera vez suelo Argentino Richard Newton no podía imaginar que estas serían las tierras que adoptaría y de las cuales jamás se iría.

 

Richard con 18 años es contratado para trabajar en casa de comercio británica John Gibson & Sons. Comenzó al frente de una tienda de productos nacionales e importados, destacándose por sus habilidades tanto para la administración como para el comercio de pieles, esto le valió que en 1822 los Gibson teniendo en cuenta sus cualidades , le encomendaran la administración de sus campos bonaerenses: primero en Monte Grande, luego en Gral. Lavalle y por ultimo en la localidad de Chascomús.

 

El año 1834 ya casado con María de los Santos Vázquez y Molina y padre de 15 hijos Richard, debido a que los Gibson se desprenden de la mayoría de sus propiedades en la Argentina, compró la estancia que en ese momento el estaba administrando en la localidad de Chascomús y le pone el nombre de “Santa María” en honor a su esposa. Este campo, situado a 10 leguas de ese poblado, con una superficie de casi cuatro leguas cuadradas (alrededor de 10.000 hectáreas) y lindero a la costa del río Samborombón.

 

Desde ese lugar Newton con visión de futuro inicio un proceso innovador que termino cambiando el paisaje salvaje e indomito de estas tierras.


Mejora en ovinos e instalaciones

Richard se había convertido para es entonces en un importante productor de ovinos, y para producir la lana que el mundo demandaba, a partir de 1840 comenzó a sustituir las rústicas ovejas criollas y pampas (descendientes de las introducidas por los españoles) por razas de superior calidad, importando, sucesivamente, tres tipos de Merino: el alemán Electoral, el español Negrete y el francés Rambouillet. Luego trajo las razas inglesas Romney Marsh y Lincoln. Cabe destacar que para cuando el mercado de cada época comenzaba a demandar un tipo diferente de lana, Richard ya la estaba produciendo.


Además, en su primer viaje a Inglaterra, en 1844, Richard observó que las lanas argentinas recibían bajos precios o eran directamente rechazadas por su suciedad y condición general. Por tal motivo, a su regreso estableció en “Santa María” bañaderos para los ovinos, y al año siguiente introdujo una prensa para enfardar lana, la primera en llegar al país. Luego de clasificar los vellones y acondicionarlos en fardos, los cargaba, junto con los cueros vacunos, en pequeñas embarcaciones a vela que partían desde el río Samborombón –el límite natural del campo – hasta la bahía homónima, sobre el río de la Plata, donde se transbordaban a barcos de mayor calado, con destino al puerto de Buenos Aires, y desde allí a Inglaterra. Luego utilizaría el ferrocarril, con la llegada de éste a Chascomús en 1865.

El motivo del viaje de Richard a Inglaterra, fue para inscribir como pupilos a dos de sus hijos en el Real Colegio Agrícola, y es aquí donde comienza el proceso de transformación de la pampa Argentina..


Paseando con ellos por el parque de la residencia Wentworth Woodhouse, del conde Charles W. Fitzwilliam, en el condado de York, vio varios ciervos pastando en un gran potrero, sin nadie que los cuidara, ni rodeados por zanjas, cercos, empalizadas ni pircas. Sólo alambres de hierro gruesos como un dedo rodeaban la parcela.
Inmediatamente se dio cuenta que estaba ante la solución al problema que le preocupaba como ganadero en la Argentina: basta de vacunos vagando en libertad por los campos –sin delimitar – e invadiendo sembrados y plantaciones.

Richard decidió entonces traer esta innovación a nuestras tierras, a su patria adoptiva.

Sin perder un momento, se dirigió a la fábrica Rodger Bert & Co., en el puerto inglés de Liverpool, y ordenó la preparación y remisión a la Argentina de una gran partida de alambre y de varillas y postes esquineros de hierro para usar en “Santa María”.

Richard regresó a Buenos Aires el 16 de junio de 1845, a bordo del bergantín “Bella Porteña” afortunadamente trajo con él una parte de esa partida, pues luego de llegar a Chascomús, la fábrica le comunicó que el barco “Jonathan Fell”, que transportaba la mayor parte de su preciado cargamento –así como también numerosas plantas y elementos para perforar pozos artesianos –, había naufragado. Visto lo ocurrido, realizó otra compra, que llegó al puerto porteño a mediados de 1846 a bordo del buque “Chalec”.

Pero con ese alambre, varillas y algunos postes de hierro que trajo consigo en junio de 1845, Richard cercó la quinta y la huerta de “Santa María” y dos montes que poseía en sendos puestos de la estancia, siendo éste el primer alambrado levantado en suelo argentino. (Uno de los postes de hierro que sostuvieron aquel primer ensayo de alambrado se puede ver en la Soc. Rural Argentina, El viejo “Adan”), estos postes posteriormente fueron reemplazados por postes de Nandubay.

Los resultados lo entusiasmaron, por lo que redobló esfuerzos: multiplicó los montes de “Santa María” e importó nuevamente toda clase de árboles frutales, ornamentales y para cerco. Inclusive, introdujo moreras por sus frutos y también por sus hojas, pues también se dedicó a la cría de gusanos de seda, produciendo y comercializando sus capullos.

También se ocupó de mejorar la hacienda vacuna. Para ello consiguió que su compatriota y amigo John Miller le vendiera unos toritos hijos de “Tarquino”, el célebre toro Shorthorn que importó alrededor de 1826 (fue el primer bovino de pedigree introducido al país). Con ellos inició la mestización de su rodeo de tambo de vacas criollas semisalvajes, aumentando considerablemente la producción lechera y logrando animales más mansos.

De su segundo viaje a Inglaterra, en 1855, Richard trajo un toro Shorthorn que lo destinó a entorar las vaquillonas hijas de los toritos comprados a Miller. Así formó también un plantel que se destacó por su alto rendimiento de carne, grasa y sebo, además de ser más precoz, pues podía mandar a faena crías de 18 meses de edad, cuando con los vacunos criollos debía esperar 30 meses.

 

Espíritu solidario

Al igual que ahora, las sequías azotaban al campo argentino, pero Richard encontró la manera de proveer de agua durante todo el año al ganado propio y de sus vecinos.
Cercano a una laguna de “Santa María”, aproximadamente en el centro del campo, construyó un enorme jagüel, donde las roldanas funcionaban durante todo el día para apagar la sed de unas 12 mil vacas del establecimiento, más cientos de ovejas y yeguarizos propios y de campos cercanos.

No conforme con esa fuente de agua, se propuso instalar aguadas. Antes de iniciar los trabajos en su campo, se enteró que el geólogo y agrimensor francés Adolfo Sourdeaux, con instrumentos mejores a los que él trajo en 1845 de su tierra natal, quería realizar perforaciones en La Piedad (a metros de la esquina de las calles porteñas Paraná y Rivadavia) para abastecer de agua a la Buenos Aires en crecimiento. Richard ayudó económicamente a Sordeaux, quien finalmente logró en Avellaneda, en junio de 1862, el primer pozo artesiano del país. Cuatro años más tarde, Richard lo intentó en “Santa María”, pero abandonó cuando llegó a los 180 metros de profundidad. Además, él y otro ganadero apoyaron económicamente con un préstamo –que no recuperaron – a una empresa para instalar una fábrica de extracto de carne utilizando el sistema Liebig.( El extracto de carne es un caldo de carne muy concentrado, normalmente de vacuno. Se usa para dar sabor a carne a diversas recetas, y para elaborar consomés y sopas.) Si bien este proyecto fracasó, emprendimientos posteriores demostraron que ambos hacendados no se equivocaron al apoyar este intento precursor sobre la industrialización de la carne.

Así era Richard: nunca monopolizó las incorporaciones de tecnología ni las mejoras que promovía.

También dirigente rural El 10 de junio de 1866, trece socios fundadores –Richard era uno de los más fervientes propulsores – firmaron el “Acta de Instalación” de la Sociedad Rural Argentina. Días después, el 16 de agosto, se eligió la primera Comisión Directiva. A pesar de declinar su candidatura a integrarla –opinaba que tenía que estar constituida por argentinos por tratarse de una entidad argentina–, Richard resultó electo vicepresidente.

En 1868, el cólera diezmaba a la población de Buenos Aires. Richard, próximo a cumplir 67 años, se reunió con su familia en “Santa María”, para tratar de preservarla del contagio. Sin embargo, la enfermedad ya se había apoderado de él, falleciendo en su campo de Chascomús el 15 de enero de 1868.

Sus restos, que habían sido sepultados en la estancia junto con dos peones fallecidos al mismo tiempo y también por cólera, fueron trasladados el 13 de septiembre de 1869 al antiguo cementerio Británico de Victoria –hoy plaza 1º de Mayo –. Más tarde, en 1892, dicho cementerio fue cerrado, por lo que los herederos trasladaron el mausoleo (los restos se habían desintegrado) al actual Cementerio Británico de Chacarita.

 

Fuentes:  es.wikipedia.org
              osabuelosdemihistoria.blogspot.com.ar/
              http://es.wikisource.org/

              El alambrado en la Argentina 

 

 

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